Mi cuñado Angel

Mi cuñao Angel
Como ayer, como hace 30 años. Con la misma ilusión por la vida, desde otros cuerpos, más sabios, luego con más dudas, amigos como siempre.
Mi hermana Loli tiene dos años más que yo. Ocupa la séptima plaza en el orden cronológico de los hijos que me madre trajo al mundo. Yo soy el octavo.
No sé si es debido a esta proximidad, o por la afinidad de la que escribiera Goethe, es la hermana con la que tengo más relación y a la que veo con más frecuencia, la más cercana.

Si activo el zoom de mi memoria buscando la razón de esta cercanía, aparece otra persona en la foto, mi “cuñao-hermano” Ángel, y descubro que posiblemente él es el artífice de esta relación.
Hasta que Ángel llegó a mi casa por el sendero de mi hermana, solo recuerdo escenas deshilvanadas de niñez con Loli. Las cómicas “grescas infantiles” que mi madre resolvía con una zapatilla contra mi codo, la complicidad ante el miedo que compartíamos por la mala salud de hierro de mi madre, los sustos que nos daba mi padre con su bicicleta de pedales y sobre todo, las Navidades Mágicas que vivíamos cuando la familia explotaba de grande.
Después, cuando yo comenzaba a dar la lata con mis canciones y mi guitarra y mi hermana trabajaba en Foto color, tan en precario como trabaja hoy la gente, apareció Ángel. Un chico alto y delgado que se enamoró y la enamoró desde entonces hasta nuestros días.

Por entonces yo ya salía con Merce, mi novia de siempre, mi mujer actual y la madre de mis tres hijos.
Los cuatro, nos hicimos amigos y cómplices y comenzamos a compartir sueños, risas, lugares y vida. Una vida que llega hasta hoy, hasta hace unas horas que nos hemos despedido después de tomar unos vinos y unas raciones en un bareto de Getafe.

Ángel tiene un corazón que no le cabe en el pecho. Un corazón que es capaz de convertir a una niña tímida y huidiza con la huella de la polio en una de sus piernas en la mujer más bonita y deseada de las que en el mundo han sido.
Un hombre sabio que se ha hecho a sí mismo. Un gran futbolista que pasó por la cantera del R.Madrid, por el Getafe, el Castilla, el Pegaso, El Conquense, y algunos equipos más que en este momento no recuerdo. Que cuenta entre sus amigos y compañeros de juventud con algunos de los más prestigiosos futbolistas y entrenadores que triunfan en este momento. Quizá si unas cuantas lesiones graves no se hubieran cruzado en su camino estaría viviendo la vida desde otra butaca. ¡A cuantos campos, a cuantas ciudades hemos ido a verle jugar, ¡cuanto frío cabrón!, y cuantas risas por Cuenca con tus amigos Ortiz y Caparrós, ¿verdad?

Ángel ha pegado carteles por Madrid cuando nacía el cantante que llevo dentro y que tengo tan abandonado. Cuando Paco Ortega, que se hacía llamar “Francisco Ortega” en los discos y en los afiches, tenía que contratar la actuación, pegar los carteles, cantar y cobrar. ¡Cuando cobraba!
Ángel ha ido a muchos más conciertos míos que yo a partidos suyos y se ha dejado la piel, el alma y el dinero en mi afán de hacer realidad los sueños que vivo y he vivido. Hasta compré mi primera casa a instancia suya, lo que nos convirtió en vecinos puerta a puerta durante tantos años.
Le recuerdo en Foto color, futbolista, reparando lavadoras, repartiendo reses enormes por los mercados, vendiendo como representante y finalmente construyendo una empresa familiar sólida e ilusionante que da trabajo a una veintena de empleados.
Loli pasó muchos años de secretaria en un Colegio Mayor , para incorporarse finalmente a la empresa de ambos. Merce estrenó su flamante titulo de profesora en un colegio furtivo emboscado en una empresa que vendía muebles y después trabajó muchos años como profesora de preescolar en una guardería del país de las empanadillas.
Cuando salíamos juntos hacíamos las mismas cosas que hemos hecho esta noche. Buscábamos un rincón donde tomar unas raciones y unas cervezas, unos vinos o unos cubatas- según la época- y hablábamos de nuestras vidas, de nuestros sueños, de la familia y de los sucesos que marcaban la actualidad. Nos íbamos de vacaciones, salíamos de excursión, acudíamos a reuniones o al cine. Esas cosas normales que hacemos todos y que solo interesan en el relato a quienes las hacen.
Después los años nos han traído de todo, alegrías, éxitos, penas y amarguras- nadie como Ángel lloró la muerte de mis padres- y un puñado de hijos. De hijos sanos y buenos, inteligentes y cercanos, sencillos y nobles. Yo siempre dije que lo único que deseaba para mis hijos era que fuesen “buenas personas”, y gracias a Dios, si existe, lo son.
Treinta años después seguimos siendo 4 buenos amigos que comparten, unas veces con más frecuencia que otras, sus vidas y las extensiones naturales de esta. Laura, Pablo, Miguel, Elena y Diego son adultos y primos hermanos. Comparten amigos y filosofía de vida.

Merce, que dejó el colegio para ayudarme con mis cosas de la música vive un momento único y hermoso que yo apoyo con toda mi fuerza y que me hace sentirme orgulloso de ella. Esta haciendo Bellas Artes y disfruta todo lo que le permite el trabajo que compartimos con su día a día en la escuela. De Merce nunca escribiré una entrada en este blog porque no hay espacio en ningún servidor para guardar todo lo que he compartido y comparto con ella.
A todos los hermanos se les quiere, no quiero establecer prioridades entre ellos, sé muy bien como lucharon los mayores para que los pequeños tuviésemos otro tipo de vida, la herencia artística de mi hermana Mercedes, los cuidados y la fascinación que sentía por mí mi hermana Tina. A todos y a cada uno de ellos les tengo el cariño que se merecen y los quiero como hermanos, pero el roce, la vida, el carácter, la cercanía física y el entorno te hace compartir más cosas , desgraciadamente, con unos que con otros. Un brindis por mis hermanos Aurora y Paco, que ya no están y por mis hermanos Emilio, Angelita y Mari que por razones diferentes lo han pasado o lo pasan mal.

Hoy, el últimpo día del año, de este difícil 2010 estoy hablando de Ángel como hermano, de Loli como amiga y de Merce como la única dueña de mi corazón y madre de mis 3 hijos.
Un homenaje humilde a una amistad que compartimos desde hace tantos años y que llevaremos con orgullo hasta donde nos deje el tiempo.
Hoy, en mi blog, y que no se pongan celosas tantas y tantas personas a la que admiro, quiero y amo, rindo un homenaje a mis tres amigos del alma.
-¿Nene, que hacéis?
-Aquí tirados
-¿Damos una vuelta?
-Se lo pregunto a Merce y te llamo.

-Cabezón, pasa por nosotros en una hora.
-¿En una hora?, una mierda, te quiero en la escalera dentro de cinco minutos

Published in: on diciembre 31, 2010 at 11:22 am  Comments (4)  
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4 comentariosDeja un comentario

  1. Realmente, el más bello homenaje para personas tan hermosas. ¡Un beso, colega! Nos vemos en las “batallas” del año que entra…

  2. Bueno Paco, desearte un feliz año, y me parece realmente maravilloso que cuentes en tu vida con personas como Merce, yo me uno a ese homenaje. Besos. Ali.

  3. guau ke bonito lo ke has escrito. tengo tan pocos recuerdos de bosotros, me han emocionado las fotos. feliz año para todos y un abrazo fuerte para mis primos ke nunca pude disfrutar,

  4. Hola Paco:
    Por supuesto desearte a ti y a todos los que comparten tu vida un Feliz Año. Aunque no lo creas soy una llorica y me he emocionado, comparto contigo tantas ideas con respecto a mis queridos Angel y Loly, no se, me resultan tan cercanos a pesar de lo poco que nos vemos.
    Os quiero. Besos para todos


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