“donde me llevan los “pieses”… Agosto en Madrid


Madrid está como nunca este mes de agosto. Excepcionalmente tranquilo para lo de moverse,  y suficientemente colorido como para divertirse. Hoy os quiero proponer una ruta por Madrid. Una ruta que puede ser larga o corta, en función del momento y del lugar en el que decidamos retirarnos. Ya sabéis, “una retirada a tiempo es una victoria”…

Un camino que yo acostumbro  a hacer en las noches de verano cuando acabo la sesión de grabación en Musigrama.

Las 21 horas es una buena hora de inicio para este paseo que os propongo. Tengo que confesar que yo soy muy del mundo “Latina/Austrias”, del Madrid antiguo, del Madrid con sabor.

La noche podría comenzar tranquilamente tomando una cervecita en una de las terrazas del triangulo  Latina/plaza de Oriente/ Plaza Mayor. A esta hora cualquiera de las calles, de las terrazas y de los locales de esta zona están llenos de vida y color… (Os acordáis de la pelicula..)

Podría recomendaros “El Viajero” en la Latina, la azotea del Viajero mas concretamente, o la terraza del “Delicatessen” en la plaza de la Paja, la del Café de Oriente, o la misma Plaza Mayor.

Una cervecita, un tinto de verano o un ribera y a perderse en un mundo de miradas.

“Al caer la mañana se posó el ave,

replegó sus alas para perderse en un mundo de miradas..”

Aquí podemos llegar hasta las 22,30 o las 23 horas, quizá un poco antes para abandonar nuestra terraza en busca de un buen restaurante o de algún lugar donde cenar  para poder continuar.

Un montón de posibilidades para todos los gustos y para casi todos los bolsillos se abren aquí. Desde el socorrido “bocata de calamares” de la plaza Mayor, que yo no sé por qué, sabe como en ningún otro sitio, hasta un buen puñado de restaurantes y de tascas para picar o cenar a golpe de mantel. La taberna del Alabardero, Casa Lucio para los bolsillos mas atrevidos o mi lugar preferido, “El Caripén”, donde se puede cenar estupendamente en un ambiente muy especial hasta las dos de la madrugada o incluso mas tarde. No os desvelo nada si os recuerdo los “platos estrella” de estos dos  últimos lugares: los huevos rotos  y los mejillones de roca respectivamente.

Cena tranquila y pausada. Mejor acompañados siempre y mejor aún con risas. Cena como excusa de un reencuentro, para conversar apurando un buen vino, cena para ponerse al día de las novedades de nuestras vidas y de las de nuestros amigos y porque no para hacer trajes a medida a las personas que no nos gustan, esos trajes que que hacemos tan bien cuando jugamos a los españoles.

Las doce de la noche, o las doce treinta, o  casi la una. Hora de mirar la brújula y de cambiar de tercio como se dice en la cuestionada fiesta nacional.

A estas horas de la noche, yo, me suelo mover a la zona de Gran Vía/ Chueca/ Almirante. Por aquí la cosa se pone más pija, o más hippie, o más alternativa, en función de a donde nos lleven nuestros “pieses”.

Si os gustan los cócteles y los Dj podéis  asomaros por el incombustible “Chicote” o  acercaros  a “Casa Diego”. Si queréis  ver los tejados de Madrid visitad a la terraza del Hotel Room Mate Oscar  en la plaza de Vazquez Mella, si queréis  mezclaros  con todo tipo de “razas”,  pasáros  por el Costelo de mis amigos Dani y Paco Marín o incluso visitad la terraza del hotel Urban o el Hotel de las Letras en busca de un  gin tonic  de esos a los que ponen el pepino holandés y que están tan ricos. Si os  sumergís  en el Chueca profundo,  al bar de la encantadora Lara, El Fulanita de tal, divertido y peculiar. Para conversadores clásicos de última hora o parejas culturetas perdidas antes de tomar la última decisión de la noche aún sobrevive el Libertad 8.

Estamos exactamente en el punto que describo en la canción que encabeza este post. “Voy haciendo eses… donde me lleven los pieses” o en esta otra que conocéis: “siempre que busco fortuna me luce el pelo/ me salen los cubatas por el sombrero…”, hora de una buena terraza. Yo soy asiduo de la terraza Atenas en la calle Segovia y de vez en cuando me paso por una que está justamente enfrente del Auditorio de la Música de Príncipe de Vergara que lleva mi amiga Elenita Do Pazos.

¡+ Tarde!

Los caminos del señor son infinitos. Los senderos  son variados y se borran detrás de nuestros pasos. Acabar la juerga en casa de algún amigo/a, el Candela en la época en que vivía Miguelito era otra cosa, los After  hours que no aguanto, la terraza del Fortuny o el recurrido Joy para los que no se quieren ir a la cama sin intentarlo.

No puedo revelaros mas sobre mis caminatas nocturnas, en ese caso sabríais ya tanto como yo. ¡Feliz noche de verano!

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2 comentariosDeja un comentario

  1. Me encanta la ruta que propones, y tienes toda la razón es una manera de recuperar la sonrisa y las conversaciones con los amigos. Animo y un beso muy fuerte…. Hasta siempre amigo

  2. Estube hoy para comer en El Viajero e había dejado mi bolsa de El Corte Ingles en la silla. Se me la olvidé e volví después de 10 minutos porque había pensado que la habían guardado e no estava más y nadie la había visto. No recomiendo tampoco!!!!!!!!!!!!


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