The Melocotons a la fama y otras historias que debes conocer sobre la música

Hace más de un año y medio me encargaron un libro para la colección “Pequeño Autor”. La colección tiene como objetivo responder a  preguntas relativas a los procesos creativos de las diferentes expresiones artísticas. Es decir… ¿Como se escribe un libro? ¿Como se hace una película? ¿Como es una sesión de  fotos? etc.

Yo debía responder a la pregunta: ¿Como se hace o se graba o se lanza un disco?  La serie está destinada a adolescentes / preadolescentes y puede extender su arco hasta los jóvenes veinteañeros.

Yo me propuse  escribir un libro con un contenido tal,  que todo el que  lo leyese   conociera  todo o casi todo lo que se tiene que conocer sobre la música ,  la industria de la música o la difusión de la música.

También aspiro a que pueda ser leído por chicos de 12 o 13 años  hasta chicos de 6o  o 70. Es decir, casi por casi todos los que se lo quieran leer.

Para llevar a cabo mi encargó dividí en libro en dos grandes partes: La primera es la  historia de un  grupo de chicos que viven la experiencia de grabar su  primer disco de la forma  mas convencional. La segunda,  reúne una serie de capítulos que visitan otras formas alternativas para llegar a la experiencia de la grabación, difusión y distribución de un trabajo discográfico.

Resulta que cuando empecé a escribir el libro estaba viviendo una historia real en mi estudio, en Musigrama, con un grupo de músicos muy jóvenes y terriblemente atractivos en su música, su creatividad y su imagen. Se llamaban The Melocotons y les pedí permiso para usar su nombre y la grabación  que estaban haciendo para  personalizar la banda de mi historia y para ilustrar de una forma sonara el libro. Accedieron y me puse manos a la obra. De todas formas,  les prometí que los componentes de la historia no serían ellos,   que inventaría unos personajes para The Melocotons aunque la vivencia tuviese conexiones y se apoyara de alguna manera en su experiencia.

Hace unos días he entregado el manuscrito con ilustraciones de mi amigo Petrus, un gran pintor y dibujante que descubrí y que me descubrió este verano en el Lara.

Estoy esperando las galeradas, las pruebas de maquetación… y si todo sale bien estará en la calle antes de Abril.  Al menos eso le exijo a Maria Silveiro, la editora, pues parte de la información que recoge es muy volátil y está sufriendo cambios a cada momento.

Esta noche, como adelanto, os dejo un fragmento del capítulo 12  y un par de ilustraciones de Petrus. También el  espléndido video clip que hicimos de una de las canciones de los verdaderos Melocotons. Ellos ya se han separado. No han podido aguantar la desilusión de recoger tan poco después de un esfuerzo tan grande. Sirva esta entrada como invitación para que vuelvan y nos regalen mas música tan divertida y tan fresca como la de su disco debut.

Capitulo 12

“Aiwa tenía una buena amiga que se llamaba Randa. Se habían conocido en el conservatorio cuando todavía eran unas niñas y conservaban desde entonces una amistad sólida y duradera.

Los padres de Randa eran de Cabo Verde y la familia viajaba a su país de origen con frecuencia. Randa también se dedicaba a la música. Formaba parte de un grupo de “músicas del mundo” o world music y actuaban con frecuencia en festivales tanto a nivel nacional como a nivel internacional. Era un grupo muy numeroso y eran todo ritmo y color. Ellos funcionaban un poco a su aire. No tenían compañía discográfica y todas las tareas y el trabajo lo hacían ellos mismos de una forma organizada y autónoma. Ellos componían sus canciones, grababan sus discos, hacían copias y los vendían en sus conciertos. Se habían hecho con un “home studio” y grababan sus discos en el amplio salón de la casa de Aarón, el batería del grupo.

Cuando Aiwa le contaba lo que estaba viviendo con The Melocotons, Randa no daba crédito. Para ellos era todo más sencillo. No veían con buenos ojos, las radio formulas, ni tampoco a las multinacionales. Pensaban que en la industria de la música había de todo menos música y llevaban adelante su propio camino. Era una opción de vida. Una experiencia de vida y sobre  todo  de cómo “vivir la música”. No eran muy conocidos, ni salían a menudo en la radio ni en la televisión, pero estaban contentos con su opción. El grupo de Randa se llamaba Eus  Caminus

Cada vez eran más numerosos los grupos y solistas que cocinaban su música en estudios caseros. Hartos de esperar una oportunidad que nunca les llegaba optaban por llevar adelante sus planes con sus propios medios. Hace diez o doce años esto era impensable pero el avance de la tecnología lo había hecho posible.

Los carísimos aparatos que había que comprar para montar un estudio de grabación se habían reducido a un programa de ordenador con el se conseguía grabar con una calidad casi profesional. Un buen ordenador, un buen programa, un buen micro y un previo (ya os explicaré lo que es un previo), hacían posible el milagro.

En los últimos años habían salido, como si de setas se tratase, multitud de programas para grabar en casa.

Los más famosos eran el protul, el cubase, etc.

Casi siempre consistían en una serie de pantallas que simulaban un grabador multipista (como el que había en musigrama), un mezclador y un editor y masterizador.

¡Cuantas palabrejas verdad!

Lo cierto es que con unos pocos elementos y la ayuda de la informática uno podía tener su estudio de grabación en casa.

Aiwa había presenciado en varias ocasiones las sesiones de grabación de sus amigos y admiraba los resultados que obtenían valiéndose de sus propios medios.

Estos estudios virtuales se estaban convirtiendo en el enemigo nº 1 de los estudios de grabación. Eran una verdadera competencia para los estudios profesionales. Muchos artistas solo acudían a estos para grabar instrumentos complicados como las baterías o cuerdas o metales y casi siempre para mezclar. Otros ni siquiera para esto. Preferían sacrificar un poco de calidad en el sonido por la comodidad de grabar en su propia casa y sobre todo sin más costos que los generados por la inversión en el equipo.

“Eus Camino” grababan sus discos en casa y no sonaban pero nada mal. Sonaban fenomenal y así obtenían los master de sus grabaciones. Mas tarde mandaban fabricar pequeñas cantidades del álbum y los vendían en sus conciertos. Esta forma de grabar discos se conoce como la autoprodución o lo que es lo mismo ¡hazlo con tus propios medios y sé el único responsable de todas y cada una de las decisiones!

Aquí os dejo una ilustración que reproduce un “home studio”. ¿Como mola verdad?”…

Si os apetece comprar el disco de The Melocotons o alguna de sus canciones visitar este link:

http://store.elpescadordeestrellas.com/people_2-p-736.html

The Melocotons

Published in: on enero 26, 2010 at 1:14 am  Comments (1)  
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One CommentDeja un comentario

  1. Hola qué tal!
    Me mueve mucho la idea de adquirir éste libro, pero en el país que vivo (México) no lo venden o por lo menos no le he encontrado. Hay alguna manera de importarlo o de comprar una versión en PDF?


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